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lunes, 21 de octubre de 2013

LA FORMA ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CONTENIDO

Mercè Clascà, creadora, directora y profesora del primer Máster on-line de Guión en la Universidad San Jorge de Zaragoza, comparte hoy con nosotros en Vadeguiones y también en el blog de D-Guión  http://dguion.com/ la siguiente entrada.
Agradecemos su generosa colaboración. Seguro que os gusta.

LA FORMA ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CONTENIDO
En la entrevista que tenéis al final de esta entrada y que se encuentra en You Tube, Richard Moss (The Black Butterfly), comenta que se cruzó un día por la calle con el actor Dustin Hoffman y pensó en como ese hombre influía en millones de personas… .
Un buen actor es en sí mismo, un buen comunicador de un buen guión de ficción.
El poder de los “contadores de historias” ha sido y sigue siendo enorme y no es porque digan “cosas importantes”, sino por como las cuentan.

James W. Pennebaker (Writing to Heal) descubrió al utilizar la escritura creativa como terapia, que el cómo es más importante que el qué. El hecho mismo de estructurar, de conseguir comunicar una experiencia, cualquiera, o el uso del tiempo presente, por ejemplo, es en sí mismo sanador.
Y el guión se escribe en tiempo presente.

El mundo de las emociones tiene sus propias normas. Todos los terapeutas hablan de la toma de conciencia de nuestros propios miedos y fantasmas, como de un proceso, de un viaje, en el que es importante no juzgar ya que si juzgas cortas ese proceso y no llegas nunca a enfrentarte con tus demonios.
Así también, el guión de ficción es la descripción de un proceso, de un viaje emocional en el que no puedes juzgar, puesto que cuando lo haces ese guión de ficción se convierte en otra cosa: en una lección, en una sentencia, en una denuncia … pero ya no es una historia.

Mi primer profesor de guión (Frank Daniel del American Film Institute) me dijo: “Una mujer cuenta como se quedó viuda y otra como fue a comprar tomates, pero si la segunda lo cuenta bien, nadie hará caso a la primera.”

Entonces no lo entendí … Y seguía dando más peso a los sucesos, porque creía que lo importante era el trauma y sus consecuencias. Pero ahora sé que lo importante no es la “afrenta”, el daño causado, sino el sentimiento de vulnerabilidad que eso nos produce, es decir, la conciencia de lo sucedido.

Lo que transmites en una historia es la conciencia del suceso, el conocimiento del conflicto. Y el que te escucha, la audiencia, se da cuenta de si realmente sabes de lo que estás hablando o simplemente todavía “no te enteraste” y sigues avergonzado.
Si el autor no tiene miedo a sentir, transmite verdad y convence.
(mercè clascà)

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