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martes, 15 de octubre de 2013

ESCENA DE INTERRUPCIÓN

La escena de interrupción que publico hoy la escribí durante la realización del Máster de Escritura para Cine y Televisión. 
Una escena tiene una duración de tres minutos o más. Las escenas se suelen enriquecer con emociones que nos muestren los sentimientos de los personajes. 
En mi escena, el desenlace es abierto ya que queda una pregunta pendiente: ¿ Conseguirá Marcos hacer las paces con su mujer?
Ahora hay que seguir escribiendo porque la historia no acaba aquí.

SEC. 001. INT. COCINA. NOCHE

ANA (38) está en la cocina. Luce un crucifijo colgado en el pecho. Lleva un delantal rosa donde leemos “Dulce Ana”. La encimera está repleta de bandejas con pastelitos de chocolate. Lleva una mano a su cara para rascarse y deja una huella de chocolate en su nariz. Entra IRENE (18).

IRENE
¡Hola!

ANA
¡Hola! ¿Ya estás en casa?

IRENE
(la mira riéndose)
¿Ya? ¡Son las cuatro de la madrugada!

Ana sigue untando chocolate a una bandeja de dulces. Irene se ha sentado.

IRENE
(pone sus manos en sus mejillas y los codos sobre la encimera)
No te enteras de nada, ¿verdad?

ANA
¿Qué?  (mirando el horno) ¿Ha sonado el horno? ¡No se me pueden quemar los pastelitos de limón!

Irene saca de su bolso una tarjeta en la que vemos las fotos de una chica y un chico vestidos de policía. La pone ante la vista de su madre. Leemos “Sweet nights” y un teléfono.

IRENE
Hoy Papá me ha dejado el coche. ¿Lo sabías? La tarjeta estaba allí. ¿Qué hará Papá con esta tarjeta en su coche?

Ana remueve rápidamente la masa que hay dentro de un cuenco.

IRENE
¡Mamá!

ANA
(deja de remover  y mira a su hija)
¿Qué?

IRENE
¿Eres feliz? 

Ana no contesta, sigue preparando sus dulces. Irene niega con la cabeza.

ANA
Hija, ¿puedes traerme una bandeja del mueble del salón?

IRENE
(se levanta y grita)
Pero mamá, ¿es que no te importa lo que te estoy diciendo? (sale de la cocina)

 Ana abre un cajón que se ve repleto de golosinas de colores: penes y pechos de caramelo. Coge uno, lo coloca sobre un pastelito.
ANA
¡Perfecto!

IRENE
(entrando en la cocina)
Mamá, había un mensaje en el contestador. Era del reverendo. Necesita que le ayudes con la celebración de mañana. Dice que espera que le llames. ¿Es que todos estos dulces son para él y esa celebración?

Ana quita rápidamente el juguete del pastel y lo guarda cerrando velozmente el cajón.

ANA
Mañana le llamaré. Vete a dormir y yo acabaré con todo esto.

Ana mira su reloj y luego el horno, se mueve de un lado a otro. Irene mira a su madre y luego también al horno, tiene una mueca de extrañeza.

IRENE
No tengo sueño. Te echaré una mano. Mamá,  tienes que abrir los ojos, creo que Papá te está engañando. Nos está engañando a las dos. Yo ya no puedo confiar en él.

ANA
(mirando el reloj y el horno de nuevo, sigue moviéndose de un lado a otro)
Un minuto y el horno empezará a pitar. ¿No te ibas a dormir?

IRENE
Papá no está, ¿verdad? ¿Por qué aguantas esta situación? Lleva muchos meses saliendo cada noche. Tienes que dejarlo. O quizá deberías pedirle consejo al reverendo. Hagas lo que hagas yo estaré a tu lado.

Ana empieza a contar las bandejas en voz alta mientras las señala con una cuchara.

ANA
Una, dos… Ya están los dulces que necesito para mañana.

El horno comienza a emitir UN PITIDO. Ana va hacia el horno, pero su hija se le adelanta.

ANA
(sujetando con su mano derecha el crucifijo de su colgante)
¡No! ¡No abras el horno! Sólo apágalo. No hace falta que lo abras. Y deja los dulces dentro.
Irene mira cómo su madre agarra su crucifijo y da vueltas de un lado a otro. La mira a los ojos.

IRENE
¿Por qué lo agarras? Siempre que lo haces es que temes algo. ¿Por qué tanto misterio con el horno?

Irene abre el horno. Saca una bandeja que aparece repleta de dulces de limón con forma de pene.

IRENE
(haciendo gesto de que se quema, los coloca sobre la encimera)
Pero ¿qué es esto?

Ana la mira sujetando todavía el crucifijo, se queda inmóvil.  Irene está sonriendo. La joven coge la tarjeta, la mira.

IRENE
(boquiabierta)
Mamá, ahora creo que lo entiendo todo. Papá no te engaña, ¿verdad? Pero, ¿por qué no me lo habéis contado? ¿Hacéis pasteles para despedidas de solteros?

ANA
El reverendo no lo aprobaría.

Ana abre el cajón y empiezan a adornar los dulces. Entra MARCOS (40) en pijama.

IRENE
¡Papá! ¿Estabas en tu habitación? Le he contado a Mamá que creía que tenías una aventurilla.

Marcos se queda con cara de que le han pillado.

IRENE
(se acerca a su madre, le coge la mano y le hace agarrar su crucifijo)
¿Qué? ¿La estás engañando?

Ana está muda. Tiene los ojos llorosos.

MARCOS
Tantos pasteles, tantos viajes al club... Y ver todos esos pechos de caramelo y luego están los de verdad… Bueno, no soy de piedra. Pero sólo ha sido una vez. No volverá a pasar. Perdóname mi amor (mira a Ana).

Madre e hija se miran. Ana se seca las lágrimas, va hacia Marcos y le pega una bofetada. Sale. Irene coge la bandeja de penes de limón y se los tira encima. Sale también. Marcos se mueve  hacia el cajón abierto y va colocando las golosinas de caramelo sobre los pasteles.

MARCOS
(acercándose unos pechos de caramelo a la cara)
Vosotros sois los culpables (los mira y se los come).

FIN

Vadeguiones


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